Aun sabiendo que sé que en tus entrañas guardas algo de sed, enredo mi sentido común al alocado placer y guardo gotas de emoción para después.
No debería pensar y sentir a tu costa, ahora que tu alma se ha quedado vacía, ahora que lloras sin lágrimas y sin expresión en el rostro.
Haciendo un juego de palabras, sé que tú sabes que cada innumerable poro de mi piel te necesita con frecuencia y desearía que el tiempo se parara cada vez que me acaricias con la mirada.
Son solo imprudencias cometidas a la luz de un beso y a la sombra de nuestro escondite peligroso repleto de caricias.